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¿Ventajas de leer despacio? ¿Qué ventajas son esas? Las verdaderas ventajas vienen de leer deprisa, ¿no?. Bueno, según, cómo y por qué.

Leer rápido (rápido y comprensivamente, se entiende) tiene sus clara ventajas en el tema de los estudios, ya sean estudios universitarios o preparar una oposición. A la hora de realizar exámenes tipo test, también es una ventaja, sobre todo si hay múltiples opciones de respuesta. Es por estos motivos por los que se multiplican los libros, cursos y cursillos donde se enseñan técnicas y se entrena la lectura rápida. Que seguramente resultarán muy útiles, por supuesto.

Pero ¿y para leer una poesía? Leer una poesía a toda velocidad es como quien quiere disfrutar de un paisaje yendo a trescientos kilómetros por hora. No es lo adecuado, ¿verdad? Lo ideal para disfrutar de un paisaje es ir caminando, y parándose de vez en cuando incluso para disfrutar de una vista particularmente hermosa. Ahí es donde yo encuentro la ventaja de los lectores lentos, los que se detienen paladeando cada verso. A un ritmo que permite encontrar las mil implicaciones e imbricaciones de la elección de cada palabra.

Pongo por ejemplo la poesía porque es el ejemplo más claro. La buena literatura también pide poca velocidad, aunque posiblemente admita un ritmo mayor que la poesía. Si vamos a toda velocidad, seguramente también disfrutaremos de la lectura (no soy precisamente la persona más adecuada para negarlo), de un argumento bien hilado, las situaciones divertidas, los momentos de emociones intensa, etc. Pero nos perderemos matices por el camino. Leer despacio es una manera de agradecer a un buen escritor su labor.

Así pues, quién es un buen lector, ¿el que lee rápido o el lento? Pues diría que es aquel capaz de adaptar su ritmo de lectura a los requerimientos de la situación. Parece fácil deducir entonces que un lector rápido también puede leer despacio. Sin embargo, un lector rápido puede haberse acostumbrado a buscar rápidamente el “meollo” del asunto, a no detenerse en las formas, a no tener paciencia con su texto. Y a ser paciente también hay que aprender.

Quizás el camino sea, después de aprender a leer rápido, aprender de nuevo a leer despacio.

¿Qué opináis? ¿Cómo creéis que se puede aprender a leer despacio?

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